Estarían identificados los autores de los disparos y la justicia también investiga a los policías

Estarían identificados los autores de los disparos y la justicia también investiga a los policías

Se trataría de dos vecinos de la ciudad de Frontera con frondosos antecedentes penales. La justicia también investiga a los policías. Uno de ellos tenía droga en sus bolsillos y la llave del auto en la que se movilizaban los delincuentes. Desde la superioridad habrían manifestado que no habían ordenado ningún control vehicular en el lugar donde sucedieron los hechos.

 

Luego del confuso episodio originado en un control de tránsito, donde dos policías de Seguridad Vial de Santa Fe fueron baleados y le robaron el móvil policial,  se conocieron algunos detalles de lo que habría ocurrido en la madruga sábado. La justicia intenta determinar cómo sucedieron los hechos, dado que hay cuestiones que no encajan.

En primer término, los investigadores sostienen que los delincuentes estarían ligados a una banda que opera en el comercio de drogas en el límite entre Santa Fe y Córdoba, y los mismo tendrían domicilio en la ciudad de Frontera y no en barrio Acapulco (Josefina) como se manifestó en primer momento. Vale la pena aclarar que las tres localidades (San Francisco-Josefina y Frontera) están separadas por una calle.

A pesar de que en un primer momento se ligó a los delincuentes con la banda rosarina de Los Monos, desde el Ministerio de Seguridad de Santa Fe lo negaron y consideraron que "son peligrosos delincuentes de una banda narco criminal que opera en esa zona limítrofe".

El supuesto control estaba instalado en el carril que va hacía Santa Fe, y los delincuentes habían tenido como destino San Jorge.

Todo comenzó en el cruce de las rutas nacional 19 y provincial 13, en jurisdicción de la pequeña población de Plaza Clucellas (departamento Castellanos) cuando el móvil 7223 de la Policía de Seguridad Vial al mando de los suboficiales Matías Cuevas, de 29 años y residente en la localidad de Angélica; y Matías López, de 25 años y vecino de la ciudad de Vera, realizaban un control de vehículos el cual no habría sido ordenado ni autorizado por la superioridad de la Unidad Regional V con asiento en Rafaela.

Según la versión oficial, los agentes detuvieron el paso de un Toyota Corolla con dos hombres en su interior. Entonces le exigieron la documentación al conductor y la realización del examen de alcoholemia. Como respuesta, quien iba al volante se negó a bajar del rodado mientras que su acompañante lo hizo y sin mediar palabras disparó contra los uniformados, que repelieron la agresión mientras buscaban refugiarse en la banquina de la ruta.

En ese intercambio de disparos ambos policías resultaron heridos. Cuevas recibió un disparo que le rozó el cráneo mientras López fue alcanzado por un proyectil en el abdomen, quedando ambos malheridos. La situación fue aprovechada por los maleantes para abandonar el Toyota Corolla en el que se manejaban, dentro del cual se dijo había unos 50 gramos de cocaína y unos 38 mil pesos en efectivo. Para escapar usaron el móvil policial, una camioneta Volkswagen Amarok. Además se llevaron la pistola reglamentaria calibre 9 milímetros del suboficial Cuevas, una escopeta calibre 12.70 y dos chalecos antibalas.

 

Camioneta quemada, pero recuperan las armas en perfecto estado

Más allá de la herida, el suboficial López no perdió la conciencia y pudo dar aviso de lo sucedido a la Jefatura de la Unidad Regional V (Rafaela), desde donde se comisionó al 911 para que atendiera a las víctimas y se dispuso un intenso rastrillaje por todos los caminos del departamento a fin de dar con los autores del brutal ataque mientras que ambos policías heridos fueron derivados al hospital Iturraspe de nuestra ciudad.

Pocos minutos más tarde, las más altas autoridades de la Jefatura rafaelina llegaron a auxiliar a las víctimas, aunque en el lugar y por la cercanía ya estaban allí efectivos de la subcomisaría 6ª de Clucellas y la subcomisaría 7ª con asiento en Plaza Clucellas. También se hicieron presentes agentes y peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) para realizar los análisis correspondientes al auto que dejaron abandonado los atacantes, donde se dijo que había dinero y droga.

Unas horas después, y en el marco del rastrillaje dispuesto por la Jefatura, un móvil ubicó la camioneta policial robada en un camino rural que separa Josefina (Santa Fe) y San Francisco (Córdoba), unos dos mil metros al norte de la ruta nacional 19, totalmente incinerada. Lo sorprendente fue que a pocos metros del vehículo estaban tirados los dos chalecos antibalas y las armas robadas a los efectivos, que no fueron afectadas por el fuego.

 

Droga en los bolsillos y la llave del auto

De acuerdo al parte médico del jefe de terapia intensiva del hospital Iturraspe,  el suboficial Cuevas "ingresó con una lesión en la zona craneal del lado izquierdo, hallándose alojada la ojiva en el cráneo sin implicar peligro para su vida y sin que le hiciera perder la conciencia". En cuanto al suboficial López, "fue intervenido quirúrgicamente logrando retirar el proyectil del abdomen hallándose en condición estable aunque con respiración mecánica asistida y bajo coma inducido".

Sin embargo una gran sorpresa se llevaron los médicos que atendieron a los policías en el hospital de San Francisco y que obligaron a la intervención de la Justicia Federal con asiento en Rafaela y la Gendarmería Nacional. "En el bolsillo de la campera de uno de los policías heridos se encontraron 46 bochitas de cocaína y las llaves del Toyota Corolla en el que iban los atacantes", confió una alta fuente de la pesquisa.

El mismo vocero comentó que "el único de los policías que pudo prestar una declaración provisoria no fue muy coherente a la hora de hilvanar los hechos y tampoco supo explicar por qué tenía las llaves y la droga en su bolsillo cuando esos elementos tendrían que haber quedado en la escena del episodio para ser secuestrados como elementos de prueba de la investigación".

Al respecto, desde el Ministerio de Seguridad de la provincia se sostuvo que "se está evaluando detenidamente cada paso de lo ocurrido para saber, en primer lugar, si el operativo vial tenía alguna autorización, si los policías heridos realmente detuvieron el auto para controlarlo, por qué se produce el enfrentamiento y por qué uno de los agentes atacados tenía droga y la llave del auto en su poder. Una vez que se esclarezca todo eso se verán las medidas a tomar".

Sobre los maleantes, que hasta anoche permanecían prófugos, fuentes policiales los identificaron como "Turquito" Ludueña y "Pancuca" Rodríguez., ambos con pesados antecedentes penales y quienes habrían protagonizado una pelea a tiros también en Rafaela días atrás.

En ese orden, se presume que ambos hombres forman parte de una banda de narco delincuentes que operan en el límite interprovincial, un lugar que ya fue escenario de violentos episodios.

 

La versión de los hechos según el padre de uno de los policías heridos

El suboficial de la Guardia Rural "Los Pumas" y padre del suboficial Matías Lopez, de la Policía Vial, herido en un operativo policial el viernes pasado en horas de la noche; manifestó estar muy mal por el que están pasando, y atribuyó la responsabilidad a superiores policiales. Además señaló: "Quieren que fabriquen procedimientos".  

El sargento ayudante Miguel LOPEZ (antigua jerarquía en la fuerza), de la Guardia Rural "Los Pumas", dialogó con  UTRAPOL Noticias (Sindicato de policías de la Provincia de Santa Fe), donde defendió a su hijo que presta servicio en Unidad Operativa nº 2 de la Policía Vial.

LOPEZ, sostiene que todo lo ocurrido es responsabilidad de superiores de la Policía Vial con asiento en Rafaela, quienes lo "regalaron" tanto a su hijo Matías, como al compañero Matías Cuevas.

LOPEZ, mantiene que pudo recoger de la información de compañeros, que no había una orden de operaciones para ese control en la intersección de las rutas 19 y 13, y que la orden verbal es que de los tres efectivos, uno debe quedarse en la casilla móvil, y que esa noche, una femenina estaba en Josefina cumpliendo esa misión; no obstante ello, cuando entrevistó al subjefe de la Unidad 2, oficial MATINEZ, este le Negó tal orden, sosteniendo que debieron haber estado los tres en el chequeo; lo cual es falso, según el sargento Miguel LOPEZ.

Según LOPEZ, se han escrito y dicho muchas cosas que no son ciertas, donde ponen a su hijo Matias, como un narcotraficante; y que su hijo terminó con la llave del vehículo Toyota Corolla y droga, porque estaban efectuando la requisa, y fue ahí donde los atacaron.

Relata, "cuando les piden los datos a los malvivientes, los comienzan a requisar, primero les sacan las llaves, y después le sacan droga; entonces ahí, uno de los sujetos, le dice a mi hijo, PARA LOCO, VAMOS A ARREGLAR, mi hijo le dice que no arregla con nadie, y cuando consulta con su compañero, y deciden llamar a sus superiores, fue ahí cuando los delincuentes, escuchan la conversación y les disparan".

Miguel LOPEZ, sobre el llanamiento llevado a cabo en su casa de la ciudad de Vera, Dijo, "Me dieron vuelta toda la casa, no encontraron nada, porque somos una familia de policías con mayúsculas; tengo dos hijos en la fuerza de seguridad, somos gente decente, y pongo las manos en el fuego por mis hijos; lo que tengo en mi casa lo he hecho con sacrificio".

Agrega LOPEZ, "Hago changas para que la plata me alcance, me rebusco trabajando, no vendiendo droga, ni yo ni mis hijos. Estoy dolido porque me rompieron una puerta que vale diez mil pesos".

"De mi casa se llevaron un rifle que no funciona, que es una herencia de mi suegro, y una balanza con la que peso comidas, hago postres, y la sacaron de la cocina no oculta en ningún lugar de la casa; y teléfonos viejos con los que juega mi nieto".

 

También acusó a los superiores de obligar a los policías a hacer actas inexistentes

Muchos chicos de la Policía Vial hacen las cosas bien, y quieren hacerlas, sostuvo LOPEZ, pero son maltratados y obligados por superiores a inventar actas de infracción.

"Los chicos tienen que hacer 30 o 40 actas de infracción por guardia; y a veces no hay infracción; y estos chicos, les dicen (los superiores) que tienen que cagar a la gente; les toman una foto y le hacen el acta igual, por una falta vial que no existe, y argumentan la falta de luces traseras, cuando se sabe que de día esas luces no se encienden como las delanteras.".

"Son chicos sin experiencia, y lógicamente se equivocan, nadie los instruye, solo les dan órdenes para cagar a la gente, con una mentalidad de mierda, porque ellos solo quieren mandar, son autoritarios y quieren recaudar".

Miguel Lopez, con mucha impotencia, y pretendiendo decir su verdad y la de su hijo, quiere que esto se sepa, y pidió que su conversación sea reproducida, para que llegue a las máximas autoridades de la provincia, e incluso el Presidente de la Nación.

 

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